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domingo, 21 de abril de 2013

El demente negocio de YouTube

YouTube, Broadcast Yourself

Todos conocemos YouTube por ser la mayor página web de vídeos de la red., la cual fue creada en el año 2005 por tres jóvenes compañeros tras abandonar la empresa Paypal, en la cual trabajaban juntos, bajo el lema Broadcast Yourself (Transmite tú mismo). Apenas un año más tarde la empresa Google visualizó el gran potencial de esta página, y la compró por 1650 millones de dólares. El resto hasta el día de hoy ya es historia. La verdadera intención que tengo pues, con este artículo, no es analizar la historia, o características técnicas de YouTube, sino su contenido actual y lo que en él podemos encontrar.

Primer vídeo de la historia de YouTube

Por un lado, Youtube se asentó como el reproductor de música  por defecto de millones de personas en el mundo. Podríamos decir que más de la mitad de su contenido es musical, siendo las grandes productoras o discográficas, o incluso los propios artistas los que publican este tipo de contenido, ya que el resto de personas suelen encontrarse con lógicos problemas de copyright.

Por otro lado, están los usuarios comunes (youtubers), personas como nosotros que prefieren ofrecer sus propios vídeos, y es en este punto donde me gustaría incidir. Si quieres formar parte de Youtube, lo primero que debes hacer es abrir tu canal, el cual te permitirá subir tus propios vídeos, comentar en los vídeos ajenos, y poco a poco ir dándote a conocer. Fue tan solo hace unos dos o tres años cuando empezó a surgir en Estados Unidos la moda de los gameplays, que consiste en grabarse a si mismo jugando a un videojuego mientras haces comentarios sobre éste, y los vlogs (vídeo-blogs), en los cuales puedes opinar sobre un tema de libre elección. Estos simples temas lideran ese "otro mercado" que compite con el musical.

Ránking mundial de usuarios con más suscriptores y más visitas
Lo que en un primer momento parecía un simple hobby, pronto se convirtió en una gran fiebre en Internet. Estos, en un primer momento pocos usuarios, empezaron a obtener más y más visitas en sus vídeos, mientras que el número de suscriptores en sus canales iba creciendo al mismo nivel. 
Es a partir de entonces cuando Youtube les da la oportunidad de convertirse en partner, en otras palabras, les ofrece ganar dinero con sus vídeos a cambio de permitir insertar publicidad en ellos.
Aproximadamente, YouTube paga por cada reproducción de un vídeo, 0,0025 dólares, lo que equivaldría a 2,5 dólares por cada mil reproducciones.
A primera vista, estas cantidades pueden no parecer demasiado importantes, pero cualquier usuario que supere el millón de suscriptores podrá fácilmente ganar un mínimo de mil dólares por cada vídeo subido. 

Vídeo de Smosh, el usuario amateur con más suscriptores y ganancias de YouTube

Vídeos como el mostrado encima de este texto son los mejores ejemplos de como el contenido más simple puede triunfar en esta página. Usuarios como smosh, PiewDePie o RayWilliamJohnson lideran el ránking mundial con vídeos que desde luego no destacan por su seriedad y cuya tónica raramente se aleja del humor, superando así el billón de visitas total en su canal, el cual les supone unas ganacias que pueden alcanzar los 10 mil o 30 mil dólares por vídeo.

Desde luego esta fiebre también llegó a nuestro país poco tiempo después. Al igual que en Estados Unidos, los primeros que se decidieron a abrir su canal son ahora de los que más fama gozan en la red. Usuarios como elrubiusOMG, Loulogio o JPelirrojo son bastante conocidos en el mundo de YouTube, siguiendo está tónica crítica y humorística, rozando lo absurdo y con un humor no exento de palabras malsonantes.
Desde luego, habrá quienes desde su punto de vista opinen que el contenido que estas personas ofrecen es absurdo y una pérdida de tiempo, pero a mi personalmente me parece perfecto que haya gente corriente que pueda dedicarse a hacer lo que realmente le divierte, compartirlo con los demás, y por qué no, amasar una fortuna.

                                                                           Loulogio
                                                   


jueves, 7 de marzo de 2013

Una imagen vale más que mil palabras; un vídeo vale más que mil imágenes


A todos nos gusta el vídeo. A todos nos gusta el cine. Cualquiera de nosotros ha invertido tardes enteras zambullido en Youtube, solo o entre risas con los amigos. Todos nos hemos enamorado de una canción o un artista después de ver un buen videoclip. Todos nos hemos emocionado con un anuncio de televisión bien hecho. Existe algo instintivo dentro de cada uno que hace que saquemos el móvil del bolsillo y nos pongamos a grabar cuando vemos algo insólito, cuando nos divertimos, cuando queremos compartir un momento con alguien que no está. La mayoría de nosotros consume más televisión que radio o prensa escrita.

Pero ahí no termina el inmenso poder comunicacional de las piezas audiovisuales. En los últimos años, con el auge de Internet y de la mano de las redes sociales y sus facilidades a la hora de ver y compartir vídeos de manera inmediata y gratuita, este fenómeno está adquiriendo un papel cada vez mayor en la vida, no solo de las personas sino también de las empresas. Ya no hace falta invertir cantidades desorbitadas en un anuncio de televisión para promocionarse. Hoy en día, cualquiera con una cámara normal o un teléfono móvil y algo de imaginación puede hacer un vídeo decente y hacérselo llegar a miles de personas en todo el mundo, y en un formato mucho más atractivo que cualquier otro. Un vídeo es un plus para cualquier artista, negocio, página web, y por supuesto, para cualquier blog.

 Por todo ello, hoy me gustaría hablar sobre la edición de vídeo, desde mi humilde posición de aficionada. Una herramienta tan útil como desconocida para muchos, y rodeada de prejuicios. “Es muy difícil” o “yo jamás podría hacer eso” son pensamientos o palabras que surgen al ver un montaje más o menos decente que en realidad puede hacer cualquiera, y además en poco tiempo si se dispone de algo de práctica. Y es que editar un vídeo con resultados aceptables es sencillo, pero también tremendamente entretenido y muy útil para, en este caso, aumentar el atractivo y las visitas de nuestro blog. Todos los blogs que aparecen en el ranking realizado por eBuzzing (lo podéis ver aquí http://labs.ebuzzing.es/top-blogs ) de marzo de 2013 cuentan con su propio canal en Youtube, en el que publican vídeos editoriales que guarden relación con su tema central.

A lo largo de los últimos años las fronteras entre lo que se considera edición de vídeo profesional y no profesional se han difuminado. Resulta complicado decir cuáles son los parámetros que los distinguen en un área para la que no requiere de ningún título específico, y en la que presupuesto o experiencia no van necesariamente ligados a la calidad, como se nos ha demostrado últimamente de la mano de proyectos maravillosos realizados con una videocámara de aficionado y por personas fuera de la profesión. Esta tendencia ha sido captada por los programas de edición, que tienden a “amateurizarse”, simplificarse y hacerse más instintivos en sus versiones más recientes. Es como una pescadilla que se muerde la cola: ahora cualquiera puede editar. No obstante este fenómeno no parece hacerle mucha gracia a quienes viven de la edición, que acusan a los responsables de los programas de dar la espalda al mercado profesional a favor del amateur, cada vez más numeroso.

Una de las mayores fuentes de crítica ha sido el programa que yo misma utilizo para editar mis vídeos, el Final Cut Pro X. El Final Cut Pro es el buque insignia de Apple en cuestión de software para la edición de vídeo. De hecho, es la elección de la gran mayoría de editores profesionales que utilizan el sistema operativo Mac. Aunque a primera vista asusta, si tienes a alguien que te enseñe o dedicas algo de tiempo a trastear y curiosear un poco, al final las cosas van saliendo y se obtienen resultados muy gratificantes.
De todas formas, por experiencia recomiendo que si jamás se ha tenido contacto con ningún programa de edición se empiece por iMovie, la versión “fácil” del Final Cut, y que viene incorporado en cualquier ordenador Mac. iMovie es un programa de videocaptura y edición enfocado a aficionados o a aquellas personas que deseen iniciarse en el fascinante mundo de la creación y edición de vídeo. Es el programa idóneo para principales, y lo digo desde la experiencia. Pero llega un momento en que, simplemente, el iMovie se queda corto para lo que quieres hacer; es entonces cuando hay que dar el salto a Final Cut, que amplía la frontera de posibilidades a límites inimaginables. No obstante, una vez se han hecho algunos proyectos con el iMovie, el cambio no resulta para nada drástico.
(A quienes seáis de Windows, lo siento, pero sólo he utilizado, y hace ya años, un programa llamado Pinnacle Studio, también bastante sencillo y manejable).


iMOVIE









Esto es una muestra de qué aspecto tiene el iMovie, con dos de mis vídeos. Se trata simplemente de cortar a tu gusto tus vídeos, pegarlos en el orden que prefieras, añadir títulos, efectos de imagen y sonido, transiciones, ponerlos a cámara lenta o cámara rápida, ajustando la velocidad como prefieras... y por supuesto, también añadir fotos. 


FINAL CUT PRO X



Y aquí, lo mismo pero con el Final Cut Pro X, como veis, algo más complejo, también con el montaje que he estado haciendo esta tarde de un viaje a la nieve...


... y aquí otro nivel. Cómo se ve la edición de un anuncio de Audi realizado con el Final Cut Pro X.  Como veis, sirve tanto como vídeos caseros como para proyectos profesionales. 


Y nada más. Y es que el propósito de esta entrada no es enseñar a utilizar ninguno de los dos programas, ya que no soy profesional y yo misma estoy aprendiendo. Lo que me ha movido a escoger este tema es el deseo de transmitir la pasión por los vídeos, hacer que os pique la curiosidad y que, tal vez, alguno de vosotros decida al leer esto que ya es hora de hacer algo con todos esos vídeos que están cogiendo polvo en el disco duro. Os invito a crear, a poner música, títulos y transiciones a aquel viaje que hicisteis, a hacer de vuestra vida cine. Porque no sólo es posible, sino que además es muy fácil. A descubrir la magia de los vídeos. Que un buen vídeo hace de un buen recuerdo algo todavía mejor. Que la canción y ritmo adecuados pueden convertir una grabación hecha con el móvil en una obra de arte. 

Y, como el más claro ejemplo de la capacidad de comunicar de lo audiovisual, os dejo un vídeo que me encanta y que resume en tan solo 1:50 minutos lo que a mí me ha costado más de mil palabras escritas. Y además, lo dice mejor. Disfrutadlo. 



Para terminar, a los amantes de este mundo os animo a echar un vistazo al sitio web del Instituto de Cine de Madrid. Periódicamente realizan cursos y talleres muy interesantes, muchos de ellos relacionados con la creación, edición, montaje y postproducción de vídeos. Yo misma estoy apuntada a uno de ellos durante tres días en abril. Os dejo el enlace  http://www.institutodelcine.org/
Como cantaba Luis Eduardo Aute en aquella canción, “cine, cine, más cine, por favor. Que toda la vida es cine, y los sueños cine son”.